Se comprende por la presentación de movimientos involuntarios, denominados tics, que presentan una característica que los identifica: la urgencia premonitoria.
La urgencia premonitoria es una sensación física que genera una incomodidad significativa debido a que las neuronas del movimiento envían señales al cuerpo para realizar un movimiento. De allí vienen los tics fónicos/sonoros y los tics motrices/corporales.
Los tics pueden tener una manifestación simple: movimientos breves y cortos. O pueden poseer una manifestación compleja, en donde se precisan varios movimientos y partes del cuerpo para la realización del tic.
Los tics del Síndrome de Tourette aparecen en la infancia, casi adolescencia. A lo largo del ciclo vital de la persona los tics cambian: algunos permanecen iguales, y otros se van modificando. Su desarrollo es paulatino, y comienza con la presencia de tics en la zona del rostro y hombros, y con el tiempo abarca otras zonas corporales.
Comprender que el Tourette es una condición neurológica definida por el dinamismo será de suma importancia para comprender los cambios que pueden presentarse, y que son parte de la naturaleza de la condición.
No se trata de una enfermedad, no afecta a nivel cognitivo. Y no existe una medicación o tratamiento que elimine el Tourette.
Lo que existe son diferentes tipos de abordaje que permiten que la persona construya su identidad desde la dignidad, con herramientas eficaces para la vida.